1Qué se entiende por ERP inmobiliario
Un ERP es un sistema que unifica los procesos de una empresa para que el dato se meta una sola vez y sirva para todo. Aplicado al sector, quien busca "ERP inmobiliario" suele estar en una de estas tres situaciones: una agencia con varias oficinas que se ha cansado de tener la información repartida, una promotora que gestiona obra nueva, o una empresa patrimonialista con alquileres.
Los tres casos necesitan cosas distintas, y ahí es donde conviene ser claro antes de que pierdas la tarde.
2Lo que InmoProCRM no es
Preferimos decirlo antes que después. InmoProCRM no lleva contabilidad: no hace asientos, ni libro diario, ni balances, ni cierre de ejercicio. Tampoco gestiona nóminas ni recursos humanos, ni control de almacén, ni la planificación de obra de una promoción (certificaciones, avance por fases, control de costes de construcción).
Si lo que buscas es exactamente eso, un ERP inmobiliario completo tipo SAP, Microsoft Dynamics o una solución sectorial de promotora, no somos tu herramienta y te ahorramos la demo.
Lo que sí cubrimos, y es donde está el trabajo del día a día de una agencia, es toda la operativa comercial: desde que entra un lead hasta que se reparte la comisión de la venta.
3La parte operativa, que es la que más tiempo consume
Un dato único de inmueble y de cliente, compartido entre oficinas y agentes, con permisos por rol: quién ve toda la cartera, quién solo la de su oficina y quién solo lo suyo. Cada inmueble arrastra su historial completo y cada cliente el suyo, así que el relevo entre compañeros deja de perder información.

4Operaciones, honorarios y comisiones
Es la parte más cercana a un ERP y la que más se echa de menos en un CRM normal. Cada venta se registra como operación con su precio de cierre, sus honorarios y el reparto entre el captador y el comercial. De ahí salen los números que hacen falta para liquidar a fin de mes sin rehacer la cuenta en una hoja aparte.

5Los indicadores del negocio
Captaciones frente a ventas, embudo por fases, productividad por agente y por oficina, días medios en mercado por zona y por rango de precio. No es un panel decorativo: es el material con el que se decide bajar un precio, cambiar de portal o repartir la cartera de otra manera.

6La facturación y VeriFactu
Aquí está la pieza que suele faltar cuando se busca un ERP. InmoProCRM no emite la factura fiscal con sus requisitos legales; para eso trabajamos con Anvexo Facturación, un sistema aparte que sí cumple el Real Decreto 1007/2023: registros encadenados con huella, código QR y la marca VERI*FACTU en cada documento.
Conviene tenerlo en el calendario: la obligatoriedad quedó fijada en el 1 de enero de 2027 para sociedades y pymes, y el 1 de julio de 2027 para autónomos. 2026 es el año de convivencia técnica, es decir, el margen para migrar sin prisas.
7Integrar en vez de sustituir
La vía realista para una agencia mediana no es cambiar todo a la vez, sino montar la operativa comercial donde ocurre el trabajo y conectarla con lo que ya usa la gestoría. InmoProCRM tiene API REST y webhooks para eso, además de campos personalizados por agencia cuando el proceso propio no encaja en los campos estándar.
Dicho de otro modo: primero deja de perder leads y de discutir comisiones; la contabilidad puede seguir donde está mientras tanto. El orden inverso es el que deja proyectos de ERP a medio implantar durante años.
8Qué cuesta de verdad un ERP
Conviene mirar el coste completo, no la licencia. Un ERP sectorial implica licencia por usuario, un proyecto de implantación con consultoría, la migración de datos, la formación del equipo y un mantenimiento anual. Para una agencia de cinco o diez personas, el proyecto se va con facilidad a cinco cifras y a varios meses antes de que nadie lo use en serio.
El coste que casi nunca se calcula es el otro: los meses en los que el equipo trabaja a medias entre el sistema viejo y el nuevo. Ahí es donde mueren la mayoría de implantaciones, no en el precio.
9Cómo decidir en cinco preguntas
Si al responderlas ves que lo tuyo es sobre todo comercial, empieza por ahí. Siempre se puede conectar la contabilidad después; al revés casi nunca funciona.
- ¿Tu problema es contable o comercial? Si pierdes leads y discutes comisiones, no necesitas un ERP: necesitas resolver la operativa.
- ¿Cuántas personas van a usarlo de verdad a diario? Si son menos de diez, un ERP completo es desproporcionado.
- ¿Gestionas obra nueva con certificaciones y control de costes? Si sí, necesitas una solución de promotora.
- ¿Quién migra los datos y en cuánto tiempo estará el equipo trabajando solo en el sistema nuevo?
- ¿Puedes sacar tus datos el día que quieras irte, y en qué formato?
10Implantación por fases
La forma que vemos funcionar es sencilla y aburrida, que suele ser buena señal. Primera semana: entra la cartera y los contactos, con la migración hecha por nosotros desde tus ficheros de exportación. Segunda: se conectan los portales y la web, para que dejéis de publicar a mano. Tercera: se activan las tareas, los contratos y el registro de operaciones. A partir de ahí, los indicadores tienen datos suficientes para decir algo útil.
No hay proyecto de consultoría ni coste de implantación: el plan gratuito permite montar todo esto y comprobarlo con tu propia cartera antes de pagar nada.
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Empieza por donde duele
Monta primero la operativa diaria y conecta después la contabilidad. Es el orden que funciona, y el que menos proyectos deja a medias.